Duelo a muerte por una mujer

A principios de marzo de 1963 se informó que José Isabel, mayor de caballería, retirado, propietario de varios establos, fue asesinado. En Lindavista se suscitó una tragedia entre familiares y se dijo que por defender a su hijo, María Dolores Zepeda de Huerta se convirtió en autoviuda al asesinar de un balazo en la espalda a su esposo, quien llegó ebrio a su casa y dispuesto a matar a uno de sus vástagos.


La defensa de la señora no fue muy exitosa cuando María fue consignada (se le dictó auto de formal prisión), aunque quizá, posteriormente se logró “convencer” al juez penal que la agresora había actuado en defensa de la vida de uno de sus hijos.


La verdad conocida en ese entonces, según lo publicó LA PRENSA, es que había “faldas de por medio” -como decían los viejos policías- y que la autoviuda pudo haber actuado en un “exceso de defensa propia”, víctima de los celos que debió sentir al saber que tenía una rival joven y quien, por añadidura, por algún tiempo jugó con los sentimientos de padre e hijo y que fue la ruina para su familia.


Puedes conocer más de este y otros casos en los Archivos secretos de La Prensa.


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